Días de verano
Hay veranos que no son solo una estación, sino un refugio al que siempre volvemos. Son las tardes infinitas en el pueblo donde el tiempo pierde la prisa, las escapadas improvisadas al río con la hierba fresca bajo los pies y los chapuzones que borran cualquier ruido de la rutina. Son las verbenas bajo guirnaldas de luces que parpadean en la noche y los reencuentros con los amigos de siempre: esa complicidad intacta que se retoma exactamente donde se dejó.
En Días de verano, esa memoria no es una imagen fija, sino un ecosistema vivo de sensaciones:
• El verde expansivo y las formas que flotan: Evocan la frescura del agua del río, el follaje de la plaza del pueblo y la ligereza de los pensamientos cuando el sol aprieta. Cada pequeño fragmento de color es una risa compartida, un salto al agua o un destello de luz entre los árboles.
• El gran círculo rojo y la franja amarilla: El pulso cálido del sol de la tarde y la luz dorada que cruza el horizonte justo antes de que empiece la fiesta.
• Los estratos horizontales y las ondas: Como las capas del agua al nadar, las melodías que cruzan la verbena por la noche y las conversaciones que se alargan hasta la madrugada.
Esta obra no busca retratar un paisaje concreto, sino atrapar la textura exacta de esos días en los que todo parece más vivo, más simple y eternamente joven.
Detalles:
Tela de algodón engessada sobre bastidor.
Barnizada y enmarcada en cajón ingles de madera natural
3cm x100cm x 100cm
*Técnica mixta. Pintura ecológica, acrílico, pastel, oleo en barra …











